Cómo montar un tapacubos en 5 minutos, sin herramientas

Montar un tapacubos no tiene nada de técnico. Lo que diferencia uno que dura diez años de otro que salta en la primera rotonda es el orden de los gestos, no la fuerza.

Antes de empezar

Limpia el borde de la llanta. El barro o el óxido en la zona de apoyo impiden que los clips se alojen bien. Basta con un trapo húmedo. Aprovecha para comprobar que la llanta no esté deformada ni agrietada ahí.

Trabaja con las ruedas en el suelo, el vehículo parado y el freno de mano puesto. No hay que desmontar nada.

Los cuatro gestos

  1. Localiza la válvula. Cada tapacubos tiene una muesca para dejarla pasar. Gira el tapacubos hasta alinearla.
  2. Encaja la parte baja. Apoya el borde inferior contra la llanta y empuja para alojarlo.
  3. Clipa todo el contorno. Con la palma — nunca con el puño — presiona con firmeza subiendo por ambos lados. Debes oír los clips encajar uno a uno.
  4. Comprueba. Pasa el dedo por todo el perímetro. Si una zona está levantada, vuelve a presionar ahí. Un tapacubos bien puesto queda perfectamente enrasado.

Los errores que cuestan un tapacubos

Golpear con el puño o un mazo. Agrietas el plástico sin encajarlo mejor. La palma es más que suficiente.

Olvidar la válvula. Si la muesca no está alineada, el tapacubos queda abombado por un lado y salta. Es de lejos la causa número uno.

Clipar solo los laterales. Arriba y abajo también deben encajar, o el tapacubos trabaja al rodar y acaba soltándose.

¿Y para quitarlo?

Tira con decisión del borde, con las dos manos, empezando por abajo. No hace falta ninguna herramienta y los clips son reutilizables: tu llanta no queda perforada ni modificada.

¿Dudas con la talla? La guía de montaje y tallas te la da en 30 segundos, y después puedes crear tus tapacubos a tu imagen.